diciembre 06, 2007

Mariposa de Amor....




Era sábado y había planeado salir a divertirme con mi primo, fuimos como de costumbre a Miraflores, caminando entre la gente joven, por La Calle de las Pizzas, decidí entrar a una de las tantas discos que ahí se encuentran, estaba repleta y había que hacer espacio entre la gente para poder caminar, y mientras estaba en pleno ajetreo, mis ojos divisaron a Mariela, una muy dulce y bella chica que se convirtió en mi “Mariposa de Amor”.

Aquel día en que la vi por primera vez, la encontré en medio de aquel antro, parada entre la multitud con una amiga, las dos estaban inquietas, parecían buscar o esperar a alguien pues estaban solas, cosa muy rara, ya que encontrar dos chicas así de la nada, tan lindas y dispuestas a hacer vida social, es tener mucha suerte a pesar de no saber si ésta sería buena o mala. Desde que mis ojos se posaron sobre Mariela no pudieron apartarse, y la miraba y la remiraba y me decía a mi mismo una y otra vez, -tienes que conocerla, tienes que hablar con ella, tienes que hacer algo!, ¿Pero qué?-, así que en un arrebato de adrenalina mezclada con altas dosis de endorfinas, y a pesar de que muchos caballeros se habían acercado a invitarla a bailar y ella se había negado, tome aire, me acerqué, la tomé suavemente del brazo, la miré fijamente a los ojos, y la invite a bailar, Mariela me miró sorprendida y accedió con una sonrisa, cruzamos nuestras miradas, y de inmediato supe que si me quedaba demasiado tiempo con ella, corría el riesgo de enamorarme, y como tengo el espíritu de un centurión masoquista, decidí quedarme e intentar cortejarla, ella también parecía interesada, a pesar de que todos sus movimientos estaban previa y fríamente calculados al milímetro, con aquel estilo, audacia, talento, y sobre todo, encanto que caracteriza a las mujeres, pues es como un don con el cual nacen todas, es como si ya tuviesen programados en los genes, cuales son las acciones paso a paso, para seducir a un hombre y hacerlo caer, para atraparlo y manipularlo a su antojo, y yo no sería la excepción, así que dije, -ahí vamos otra vez-.

Desde que me cautivó, ya sabía que había perdido la batalla, que iba a perder sin importar el cómo y el porqué, que estaba derrotado y sometido a su voluntad, así que tenía dos caminos. El primero, continuar sin poder defenderme, apostando todo a que la dueña de mi voluntad resuelva darme el control de su corazón y así ser felices los dos, considerando que si perdía la apuesta, la caída me dolería como de costumbre, tener que pasar por cuidados intensivos una vez más, en la sección "enfermedades del corazón de alto riesgo", luchar contra mí mismo, hacerle entender a mi cabeza que ella no volvería y que todo había sido en vano, para luego pasar a la "sala de recuperación" por un buen tiempo hasta reponerme (conozco todo el proceso de memoria, quizá por eso siempre atino a lo primero). El segundo, detener todo, esperar a que terminemos de bailar, no abrir la boca, trar de controlar los desmedidos saltos de mi corazón, hacerme el disimulado, guardar aquella escena como un dulce recuerdo, y apenas termine todo, escapar del lugar, cosa que en aquel momento es lo más difícil de hacer, ya que me sentía atrapado como cuando una abeja vuela y revuela alrededor de la luz de un foco muy brillante, intentando llegar hacia luz sacudiéndose contra el cristal que impide su deseo, y a pesar de todo continúa y continúa achicharrándose las alas, golpeandose una y otra vez a pesar de saber que su destino es morir, al igual que un centurión, al igual que yo, y lo digo porque siempre he tenido la plena convicción de que uno debe luchar por lo que quiere, por aquello que tu corazón te pide, así pierda, así te muelan a palos, así te dejen medio muerto y sangrando, hay que luchar hasta el final. Y a pesar de que sabía que iba a perder en aquella inminente batalla, resolví llevar mis pasos hacia el primer camino y hacerle frente a la bella ladrona de corazones (por eso digo lo de masoquista, sabía que quedaría ultrajado).

Aquella noche solo quería bailar con ella, conversar con ella, contemplar su tierna y dulce carita, tomarla entre mis brazos y besarla, abrazarla muy fuerte, sentir que con sus besos y su aroma puedo desprenderme del mundo y volar hacia las estrellas, sentir gracias a las muy elevadas endorfinas, el completo adormecimiento de la percepción de lo que sucede a mi alrededor, sentir como la lógica se desvanece para abrirle paso a los sueños, sentir que con un abrazo, que con una caricia, el mundo desaparece y te dan ganas de gritar lo bello que es estar vivo, te dan ganas de ponerte de rodillas, mirar al cielo y darle gracias a Dios por aquel momento, y piensas que aquel sueño lo recordarás durante toda tu vida sin importar lo que pase.

De todo aquello que anhelaba, solo sucedieron dos cosas, bailé casi toda la noche y me quedé conversando con ella hasta el final. Todo iba bien hasta entonces, cuando le pedí su número, me contó que no tenía celular porque se lo habían robado, así que me dio su dirección de correo electrónico, yo le di mi tarjeta por si sucedía el milagro de que me llamase, lo único malo de aquella plática, era que tenía tan solo dieciséis años mientras que yo veintiuno, en diciembre cumplía diecisiete, y estaba todavía en el colegio cursando el último año de estudios. Después de aquella noche, que pensé no se volvería a repetir, ya que no la había encontrado en el Messenger durante ocho o nueve días desde que la agregué a mis contactos, y no había respondido el tan cursi correo electrónico que le envié a los dos días de conocerla, que me hicieron recordar aquellas cartas que escribía a las chicas que me gustaban cuando tenía la edad de ella, y habiendo ya casi abandonado toda esperanza de volver a verla, un sábado que no tenía planeado salir, decidí ir con un amigo a aquel lugar en donde nos conocimos, por si sucedía el milagro de encontrarla otra vez, y así fue. La encontré con la amiga de la otra noche, junto con otros amigos más, los cuales a pesar de que yo no les daba importancia, les guardaba cierto recelo. Me acerqué y la saludé apenas la vi, puse una vez más mi inigualable e infaltable cara de idiota y de cojudo, que ponía en completa evidencia que se me caían las babas por Mariela, supongo que eso normal cuando uno se siente enamorado, siempre recordaré esta frase que una vez oí en un comercial de Sprite la cual fundamentaba "el amor te vuelve idota", y es cierto, yo me había vuelto completamente idota.

Aquella segunda vez, no bailé con ella, solo conversamos en unas cuantas ocasiones, ya que se veía ocupada con otro galán, el cual no le quitaba los ojos de encima, la tomaba de la mano y hasta la besaba, ella claro, trataba de hacerlo de forma disimulada y cada cierto tiempo me miraba, y yo no sabía que hacer, incluso aquel chico se puso celoso de mi y quiso tener una confrontación conmigo, cosa que no logró concretarse porque Mariela no lo dejó y sus amigos lo detuvieron antes de que se me acercara, además que yo también estaba con mi grupo y fueron ellos quienes me alertaron de las intenciones de aquel muchacho. Durante toda la noche, yo estaba ahuevado pensando en Mariela, no le di mucha importancia y a penas observé que mi amada se retiró de la mesa en la que estaba, fui a su encuentro, me miró y me sonrió, luego me contó que aquel chico la estaba fastidiando y quería tomar actitudes que no le correspondían, pues Mariela me dejó en claro que no tenía nada con él, lo cual era mentira por razones obvias, ya que después de aquella escena que vi entre los dos, ella no podía decir aquello, no tenía sustento alguno, sin embargo, yo, al estar dopado o ahuevado caería mejor, por aquel sentimiento, me hice el idiota, así que no dije nada, solo quedamos en salir otro día, aquel tercer día, en que se concretaría aquello que deseaba, a pesar de que solo sería por una noche.

Aquel tercer fin de semana en que vería de nuevo a Mariela, sucedieron una serie de cosas extrañas, como que cuando llegué al lugar pactado, una discoteca en San Borja, no la encontré por más que busqué hasta despues de las 2 a.m., estaba dando vueltas por la disco pensando que hacer, pensando en que ella no estaba en el mismo lugar, y que había sido una vez más víctima de sus engaños, y cuando ya había abandonado toda esperanza de verla, veo la silueta de curvas casi perfectas de una chica de cabello largo, con la espalda semi desnuda, que pasaba delante de mi, la cual se me hacía muy conocida, entonces, sientiendo aquellos calambres característicos en el estómago, caminé tembloroso hacia ella, no podía confirmar aquello porque aquella chica estaba de espaldas, entonces me acerqué un poco más, la tomé suavemente del brazo, ella volteó, ¡Era Mariela!, nos saludamos cordialemnte, ella alegó que había estado toda la noche ahí y que no me había visto por ningún lado, todas aquellas dudas que tenía antes de encontrarla, todos los reproches mentales que había hecho en mi mente y que trataba de responder de la pero forma posible, se esfumaron, pues al fin había encontrado a Mariela y lo demás dejó de ser importante, luego pensé -Por fin ésta vez, la tendré solo para mi-. Ella estaba con la misma amiga como de costumbre, y con un amigo más, conversamos un poco y luego la invité a bailar, cuadno llegámos a la pista de baile, bailamos abrazados desde la primera canción, yo estaba otra vez tembloroso, transpirando a borbotones, tan feliz que no prestaba atención a mi alrededor, de pronto en pleno baile se acercó un chico, con aspecto melancólico y muy aturdido, tomo de la mano a Mariela y me la arrancó, yo de inmediato fui a rescatarla del villano, cuando ella se volvió hacia mí y me dijo, -espera, no te preocupes, déjame hablar un rato con él- Yo completamente confundido por la escena, atiné a dejar que conversara pero siempre manteniéndome vigilante ante los dos, luego de un par de minutos, vi a Mariela regresar un poco molesta, le pregunté por lo sucedido y ella respondió -Está loco!, me dijo que yo ya morí para él, que ya no me quería y un montón de idioteces más- Yo no tenía idea alguna de lo que estaba pasando, sin embargo, cuando vi al pobre chico en un rincón, tristemente observándonos, me dije a mi mismo -Espero que yo no tenga que decir ni pasar por lo mismo, a pesar de que lo más probable sea que sí- Traté de llevármela lo más lejos posible de la vista de aquel pobre muchacho hasta perdernos entre la multitud, en donde nadie nos moleste, la tenía tomada de las manos, sentía como nuestras manos sudaban y temblaban a la vez, yo trataba de mirarla los ojos, de robarle un segundo de su atención e intentar besarla, pero ella parecía muy nerviosa y miraba hacia un costado, así que me acerqué suavemente hacia su oreja mientras continuábamos bailando, y le exprese mi amor por ella, le dije que me gustaba mucho, que no sabía como explicar aquello que sentía, ella se ruborizó y me miró con aquella dulce y a la vez picaresca carita sonriente, le pregunté qué era lo que sentía ella, si sentía lo mismo, ella correspondió a mi solicitud de estar juntos y querernos mucho, le pedí un beso, y ella me lo dio, desde aquel momento, todo cambió, nos besamos, nos abrazamos, y yo la acariciaba tiernamente, todo era tan increíble, todo parecía ser perfecto, como un cuento, como un sueño, como que se había cumplido algo que verdaderamente mi corazón quería, hasta que lamentablemente, dieron las doce y la cenicienta debía volver a su hogar, salimos de aquel lugar, y caminamos por la calle unas cuantas cuadras, mientras yo no dejaba de abrazarla, nos detuvimos en una esquina, nos besamos una vez más, conversamos otro poquito, yo tan solo no quería que se vaya, tenía tanto miedo a la despedida, hasta que finalmente tuvo que irse. Cuando la vi despedirse de mi, a punto de subir al taxi que la conduciría a su casa, cuando se desprendió de mis brazos, y le di aquel último beso apurado, sabía muy bien que ella no volvería, que todo aquello sucedió por un tonto capricho del destino, que tan solo debía vivir aquel momento porque era el último, porque a pesar de todas aquellas promesas que nos hicimos, de volvernos a ver tan pronto podamos no sucederían, porque a pesar de que yo estaba completamente convencido de que no debía dejarla ir y que hice todo lo que pude por atraparla, ella, no muy convencida quizá, tal vez por lo voluble que suelen ser las chicas a su edad. Yo estaba totalmente consiente que todo era casi una locura y que estaba casi auto suicidándome al darle oxígeno a aquel amor, pero también sabía que en el amor la lógica no existe, Mariela, en plena edad de las locuras y el auto descubrimiento, aquella noche, en aquel momento, tal vez convencida en continuar con todo, hizo sus votos de reciprocidad por aquella promesa de volvernos a ver tan pronto podamos, al día siguiente para ser más precisos, al día siguiente cuando sus endorfinas volvieron a la dosis común y corriente, y que tal vez ya no sentía aquel sentimiento de la noche anterior, cuando se miró al espejo y vio que sus ojos habían perdido aquel brillo que tenían pocas horas antes, tal vez sintió que se había precipitado, y ya no muy convencida por continuar con lo anterior planeado, aquella mariposa de amor, abrió sus alas y se fue a volar a otros cielos, se apartó del mío, llevándose un pedazo de mi corazón consigo, dando por terminada aquella historia, sin explicaciones ni remordimientos. Yo ya me lo esperaba, así que al no esperar nada de ella, no reclamé nada, y me fui una vez más, con la mirada perdida, a sufrir en silencio, a tenerla solo en mis recuerdos, aceptando aquel triste final. Aquella historia, la recuerdo con cariño, como algo que a pesar de que ya la había vivido en otras ocasiones, con otras chicas, en historias distintas, decidí vivirla una vez más, porqué pensé que quizá ésta sería diferente, porque aún no he desechado aquel sueño de encontrar al amor en el lugar menos pensado, porque creo en que lo imposible puede ser posible, a pesar de que me cueste tanto sufrimiento. Por eso debo decir, que aquella mariposa, a mi mariposa de amor, que me siento felíz de haberla conocido, a pesar de todo lo malo, a pesar de que nunca más la vuelva a ver, porque ella es mi mariposa, mi mariposa de amor.

noviembre 23, 2007

¿En Qué Lugar Se Esconde El Amor?




Cuántas veces nos han dicho "el amor no se busca, deja que él te encuentre", y al oír estas palabras o leer esta frase, se genera una dosis de desesperación con una mezcla de ansiedad, al estar prácticamente obligados a esperar algo que toda nuestra vida anhelamos, que nos lo han dado de a pocos, y que nos han despedazado los desproporcionales volúmenes que emanamos por quien no vale ni la estela de lo que dejamos. Sin embargo, debo aclarar, que si bien el amor no se busca, tampoco éste nos encuentra, simplemente surge por causa del destino, por ironías de la vida, por caprichos de lo absurdo, pues ¿Quién es capaz de entenderlo? El amor no es de éste mundo, pertenece solo a Dios y solo Él puede entenderlo a cabalidad, existió mucho antes de nosotros, nadie lo inventó, es parte de algo sin explicación, es algo que ya existía, y fuimos hechos sensibles a él, pues es lo único que nos hace seres vivos, es quizá la esencia de la vida misma, el alma del equilibrio entre lo inexistente y lo inexistente, que nos hace vivir por causa de él, que nos hace luchar por él, y si es posible, morir por él. ¿Cómo nosotros, simples mortales, pretendemos tratar de entender algo que jamás se a podido entender? Los científicos alegan que es producto de las endorfinas generadas por nuestro cuerpo e interpretadas por nuestra mente, sin embargo, ¿han podido los científicos crear amor? No, los grandes filósofos jamás han podido dar en un ápice a lo que realmente es el amor, todos, simplemente lo más que pueden hacer es crear metáforas, algunos, mucho más osados, pretenden crear reglas como la descrita en el comienzo de éste relato ¿No busques al amor, deja que él te encuentre? Qué absurdo!, el amor es simplemente como es, tan simple y complejo, es algo tan maravilloso que nadie a podido atraparlo para luego venderlo, nadie puede reclamarle amor a nadie, nadie puede obligar a amar a alguien, porque el amor es libre, y a los que atrapa, los vuelve felices e infelices a la vez, los convierte en seres libres y en esclavos. Dejemos pues entonces al amor en paz, no tratemos de juzgarlo porque nadie es capaz de entenderlo, no intentemos establecer reglas, porque el amor es la excepción a todas las reglas, porque el amor llena cualquier vacío y vacía cualquier corazón lleno, no intentemos dar metáforas, simplemente hay que sentirlo, dejar que fluya, no intentemos interpretarlo porque se nos hará mas difícil entenderlo, no seamos tontos y digamos es solo una "ilusión" o que el amor es de dos, o que nadie puede amar de verdad si no es correspondido, son solo tonterías, y lo pregunto una vez más, Si nadie ha sido capaz de entender al amor, entonces ¿Cómo carajo podemos juzgarlo y decir esto es amor y esto es una ilusión?, no existe tal cosa, porque tan solo es amor, porque ese algo que sientes, que te hace extrañar tanto a esa persona, que no te deja dormir por las noches, que te hace sonreir a media calle, que te hace meditar y hacerte volar en una nube, y que te hace escapar de este mundo que de amor nada sabe, es porque lo estás sintiendo, es porque te tocó cobijarlo en tu alma, es porque apostaste todo y ganaste o es porque apostaste todo y perdiste. Simplemente aceptemos aquella dicha y desgracia para algunos, que continúe su camino, el volverá y se volverá a ir, lo buscaremos, lo encontraremos y lo perderemos, porque simplemente es amor y nadie puede entenderlo.

noviembre 08, 2007

La Soledad y Yo


La otra vez, una amiga muy cercana a mí me comentó que se sentía muy triste, que no sabía lo que tenía, que le habían dado uno de esos arranques de depresión que a todos nos suele pasar, pero que no sabía que hacer, porque el amigo al cual siempre acudía a pedir ayuda, se había ido, pues habían peleado, y ninguno de los dos querían saber nada uno del otro, entonces fue cuando acudió a mi como un ave herida, pidiéndome consuelo y cobijo, me contó su triste historia, y me hizo recordar todo lo que había vivido años atrás, cuando tenía 18 años, había llegado a Lima a estudiar Computación e Informática, venía de Chimbote, era nuevo en aquella ciudad, mis padres no habían venido conmigo, y tenía que arreglármelas solo, al comienzo fue entretenido, pues no estaba mi tan querida mamá molestándome todo el tiempo, imponiéndome horarios de llegada y entrada, de comida, de levantarse y acostarse, y todo lo que una madre le impone a sus hijos. Sin embargo, muchos días después, cuando ya te cansaste de romper todas aquellas reglas y te sientes muy solo, cuando empiezas a extrañar a tu abuela cuando te preparaba el desayuno y te servía la comida, cuando empiezas a extrañar a tus amigos que iban a buscarte, es cuando te das cuenta que tu única compañera es la soledad.

La otra noche, la otra madrugada, cuando estaba en plena batalla entre la soledad y yo, en una época en la cual debía convertirme en un hombre y luchar por mi tranquilidad y felicidad, encontré algo que había escrito, era una carta, la leí y recordé aquella época en la que estaba casi abatido por la soledad que nunca me abandonaba, la leí y me puse muy melancólico porque era muy triste aquello que escribí, siempre con aquella loca idea de buscar compañera, pensando que así se solucionarían mis problemas, y hasta ahora no sé si habré estado en lo cierto o no. Muchos recuerdos de aquella época, cuando vivía solo en Miraflores, cerca al Parque Kennedy, no tenía mucho dinero porque recién había empezado a estudiar y recién llegaba a Lima, no conocía a nadie, no tenía amigos, era tan solo yo y mi fiel compañera de siempre, la soledad. Era muy agobiante tener que soportarla, suena irónico que la soledad sea en algún momento de la vida, nuestra única compañera, y a pesar de estar acompañados, estamos solos. Mucho tiempo después, cuando ya había soportado todo aquello que tenía que soportar, y había aprendido a manejar la situación, puedo decir que todo fue una prueba, quizá la más difícil que me haya tocado hasta hoy, la cual todos la afrontamos en algún momento de nuestras vidas, cuando dejamos de ser niños o adolescentes y nos convertimos en hombres de verdad, en donde no está papá ni mamá para ayudarnos, en donde no hay nadie, solo nosotros mismos, en donde nuestra única voz de consuelo, es nuestra propia voz, en donde tenemos que volvernos muy creativos para escapar de la monotonía, en donde todo se vuelve tan confuso, tan extraño, tan irreal, tan aburrido, y tan triste, que podríamos caer en la locura si no conservamos la calma y la cordura, es un espacio de tiempo en donde el árbol crece y se pone a prueba, en donde afianza sus raíces lo más que puede dentro de la tierra y se fortalece, o en donde no consigue soportar los azotes del viento, y es arrancado y arrojado a los abismos de la nada.
Ésta es la carta que escribí:

"Que se supone que se debe hacer para no sentir algo que te reprime en el fondo del corazón, algo que no te deja respirar, que no te deja dormir, que te quita el aire, que no te da ni siquiera un solo segundo para descansar, algo terriblemente perverso y frió, que te quita el sueño por las noches, algo que carece de sentimientos, algo que nos provoca un dolor insoportable, que muchas veces nos engaña, que nos hace creer que en el alcohol, en el tabaco, en las drogas o en la lujuria, podremos descansar, pero que al final nos damos cuenta que eso solo nos deprime mucho más, y hace que ese dolor sea aún más intenso. Muchas veces durante las noches me pregunto ¿Qué se supone que debo hacer para no sentirme así?, ¿a donde se supone que debo ir?, ¿en donde se supone que esta aquella persona que nuestro corazón necesita?, ¿en donde debemos buscarla?, ¿Cuándo vendrá? Y son preguntas que las oigo cada vez que salgo a meditar, cada vez que llego a mi habitación y contemplo la noche desde la ventana, cada vez que enciendo un cigarrillo, cada vez que estoy escuchando una canción triste, cada vez que estoy viajando en el autobús que me conducirá al instituto, cada vez que hago volar mi imaginación; y de pronto puedo saber que aquellas preguntas jamás podrán ser contestadas. Los días cada vez se tornan más aburridos y ya no tienen sentido, ya no puedo concentrarme en mis estudios, incluso, ya no se que hacer en mis ratos libres, pero es solo en ocasiones que con la pluma puedo desahogarme un poco, pero no es suficiente, y aquí surge una nueva pregunta: ¿Quién se supone que debe leer esta carta? Pues no lo sé.... tan solo puedo saber que esta noche no puedo dormir, no puedo soñar, no puedo calmarme, si tan solo conociera a alguien que cumpla mis expectativas, si tan solo conociera a alguien que lo más importante para ella sea el amor guiado por la sabiduría, a alguien que le guste soñar, salir a caminar y hacer volar su imaginación, conocer a alguien que complemente mis ideas y poder así descubrir la magia que trae consigo el amor, que trae consigo la noche, que trae consigo el mar, la música, la imaginación, la sensualidad, son tantas cosas lindas, en realidad es la magia del amor y su fruto es la felicidad, el sacrificio, la esperanza e incluso el dolor, pues es solo con el amor que se vive en realidad. Sin embargo, al amor aún no lo encuentro, es tan agobiante vivir sin el, si bien es cierto que la soledad es arte de nuestra vida y un lugar muy necesario para conocernos a nosotros mismos, es muy mala para quedarse por mucho tiempo, ya que todas las cosas que forman parte de nuestra historia, son como ingredientes que van formando y moldeando nuestro corazón, pero si uno de estos ingredientes es utilizado con exceso, entonces corremos el riesgo de que algo salga mal, y con mucha mayor razón si se trata de un ingrediente muy poderoso, que tiene que ser utilizado con sumo cuidado, como lo es la soledad, pues podríamos quedar atrapados en ella.
Cada vez que salgo a caminar solitario por las calles de la ciudad, puedo sentir dentro de mí a un corazón que trata de comunicarse con otro, que busca compañía, no importa quien sea, tan solo que aquel corazón sea bueno. Sin embrago, no me refiero a encontrar una pareja, que por cierto sería muy interesante y bueno, si no me refiero a encontrar un amigo, a un buen amigo, a encontrar a alguien como yo, no necesariamente que piense igual que yo, si no a alguien que me de una respuesta a lo que yo estoy buscando. Cuando avanzo lentamente por un sendero copado de gente, como un parque o una plaza, puedo percibir a personas como yo, es como si los que fueran como yo tuviésemos un sexto sentido, que cuando cruzamos nuestras miradas podemos ver la tristeza y la soledad reflejada en ella, pero es solo por unos instantes, ya que cada quien sigue de largo, y ahí está el problema, pues ninguno de los dos da la iniciativa e intenta comunicarse, y eso es producto de la soledad que nos reprime, nos hace ocultar nuestro lado amigable, incluso hasta nos vuelve un poco más tímidos e inseguros, ya que en ese preciso momento no sabemos que hacer o que decir, y cuando atinamos a reaccionar, inmediatamente llega una alerta a nuestra mente sugiriéndonos el peor de los casos, nos dice que la reacción de la otra persona podría ser indiferente, y eso es lo que más tememos, por lo cual nos retraemos y esperamos a que la otra persona tome la iniciativa o simplemente nos ocultamos, y curiosamente cuando la historia de encontrar a alguien llega a su fin, empezamos a meditar sobre lo vivido, y nos reprochamos el no haber hecho algo, y el agobio se torna mayor. Pero más agobiante es cuando pasamos por un pequeño grupo de personas de nuestra edad, que conversan amenamente, y queremos ser parte del grupo, queremos entrar en el círculo y decir -hola soy un solitario que anda en busca de amistad, y me gustaría que compartan un poco de su alegría, de su afán y de su amor, si fuese posible, conmigo, sin importar las diferencias- son muy sinceras y gratas palabras, que ayudarían mucho y lograrían lo que se anhela, pero que desgraciadamente jamás decimos, porque nos falta valor, y porque no sabemos si los corazones de aquellas personas cultivan indiferencia con los que no conocen, es muy arriesgado, pero como lo demuestra la realidad, el que no arriesga no gana. Y me pregunto, ¿algún día tendré el valor de hacer esto? tal vez si, o tal vez no tenga que hacerlo, pues tal vez llegue un momento en el que ya nunca más necesitemos a nadie."

Quizá en aquel momento exageré, pero me sentía tan agobiado, y pues ese es el resultado.

¡Luchar! para vencer al mundo, ¡Y no para que el mundo nos someta!
Somos fuertes, para qué acabarnos la vida pensando en lo que no tenemos, cuando quizá tenemos mucho más pero aún no nos hemos dado cuenta, la vida puede ser dura o frágil, triste o feliz, todo depende de como tomemos las cosas. Ahora me pregunto, ¿Cuál será mi decisión mañana?

octubre 29, 2007

Viviendo Historias Imposibles...




Muchas veces he pensado sobre los sueños, sobre las ilusiones, sobre nuestra tan maravillosa y sorprendente imaginación, podemos ser tan creativos con aquello que nos gusta, al menos yo soy capaz de inventar una linda y hermosa historia de amor, de pasión, de lujuria o de lo que sea en unos pocos minutos, cada vez que me cruzo con aquella linda chica por la calle, en el micro, en una bodega, en un restaurante, en el supermercado, y lo mejor de todo, en una disco, en fin, la circunstancia no importa, solo importa que me la encuentre y que robe mi atención. Es tan interesante cuando suceden estos momentos, se que lo más probable, lo más cerca que pueda estar de esta chica, son solo los centímetros de distancia que nos separan, y que sea la primera y última vez que la vea, pero ese cosquilleo característico que se siente en el estómago cuando se cruzan las miradas y decimos por dentro -me miró!!- ese temblor general, como electricidad que nos pasa por el cuerpo, cuando se vuelven a cruzan nuestras miradas, es suficiente para que nuestro cuerpo genere endorfinas, una droga natural del cuerpo, y active nuestro subconsciente para que éste empiece a recrear una historia imaginaria, en donde los protagonistas de la historia, película o novela, solo somos ella y yo, en donde los dos somos felices, en donde los dos sienten amor sincero, o pasión y lujuria (según sea el caso), y en donde las cosas salen tal como nostros queremos, en otras palabras, inventamos la historia perfecta, entonces camino y camino, sonriendo a la nada, pensando solo en aquella ficción, que es como una película que se auto genera en la mente, una película muy interesante y elocuente, tanto así que en ocasiones daríamos cualquier cosa para que todo aquello sea verdad. Y es tan irónico todo, que una vez que termina aquella película inventada, luego nos olvidamos por completo de lo que estuvimos pensando, y volvemos a la realidad, a pisar tierra, a bajamos de nuestra nube, vuelven nuestras penas y alegrías una vez más a nuestra mente, los gratos y malos recuerdos, nuestra agenda se vuelve a activar en nuestro cerebro, y empezamos a realizar las actividades que teníamos en mente, y eso es todo. Pero y entonces ¿Qué sucede con éstas historias?, pero si eran tan lindas y perfectas, ¿Por qué no escribir un libro contando la historia? sería muy interesante guardar nuestras memorias, guardar momentos que alguna vez fueron importantes para nosotros, en los cuales involucran a personas reales, que muchas veces no tienen ni idea de que en algún momento fueron importantes para nosotros y marcaron parte de nuestra historia. Entonces eso es lo que pretendo con esto, escribir mis memorias, las que más recuerdo de todas, aquellos momentos fugaces que me hicieron sonreír, que me hicieron sentir el galán de la novela, el héroe de la película, el tonto del chiste, como Jack junto con Rose dentro del auto en Titanic, como el director de la orquesta, como Shreck emocionado que va en rescate de Fiona, como Peter Parker peleando contra Venom y el hombre de arena para rescatar a su amada MaryJaine, como Rocco en París, como Mandraque de la serie de HBO, como pantaleón y las visitadoras. Por cierto, cabe recalcar que todo esto sucede en la tan creativa imaginación, adoptando el personaje necesario para la escena que se nos viene a la mente, ya ven, no es necesario el uso de drogas o estupefacientes para darse una completa alucinada y sentirse bien por algunos segundos, no es necesario, como dice mi querido y estimado Tío Lucio, fumar esa cochinada tan rica, para sentirse bien y poder imaginar todo aquello que queramos.

septiembre 05, 2007

Siguiendo por el camino...



En tan poco tiempo han pasado tantas cosas, de las cuales tengo buenos recuerdos en su mayoría, pero muy malos en el tan poco restante, tanto así que hubiese preferido no tener aquellos buenos recuerdos con tal de no pasar por los malos, todo esto es una historia tan complicada, y una de las cosas que más me duelen es que yo tengo gran parte de culpa en todo esto, mi inseguridad y mi miedo a volver a querer hicieron que vuelva a tropezarme y caer otra vez, pues me había propuesto estar solo por un muy buen tiempo, y rompí mi promesa. Si bien es cierto que en el amor, todos somos totalmente ciegos, totalmente sordos y brutos, tenemos la opción de continuar o de detener todo, yo no lo hice. El punto es que, muy aparte de todo esto, lo que me quema en sí es que a uno le paguen con ingratitud, con soberbia, y con mentira. Después de todo esto, perdí a muchos amigos, perdí muchas cosas, pero aún conservo el honor de haber hecho lo correcto, y es lo que me mantiene con la frente en alto, es lo que me da aliento para continuar, y mirar a las personas de frente como debe de ser, sin voltear avergonzado. Pues solo hay una forma de hacer las cosas, la forma correcta, y yo sé que hice lo correcto, pero a veces duele hacerlo, y no solo duele, hay ocasiones en que mata, y ahí está el gran dilema de hacer lo que esta bien o no, solo de nosotros depende. Ahora, no me queda otra cosa que continuar por el sendero de la vida, un sendero muy tortuoso pero también amoroso, son etapas distintas, un día nos toca reír y otro llorar, un día resulta nublado y lluvioso, y otro totalmente despejado con la luna y las estrellas en todo su esplendor, solo hay que hacer las cosas bien, aprovechar los buenos momentos, pero tampoco malgastarlos, pensar en quienes aún no pueden ver la luz al final del camino y compartir nuestra luz con ellos, para que también lo hagan con nosotros cuando lo necesitemos. La vida continúa y sé que mañana saldrá el sol, algunos lo verán y otros no.

A veces las cosas son tan complicadas, a veces todo se torna tan confuso y oscuro, a veces no encontramos ni siquiera un lugar donde encontrar tranquilidad, no puedo estar encerrado en casa, me aburre el televisor, me deprime navegar en Internet sin un rumbo específico, ver el msn sin tener conectados a aquellos amigos que tanto necesitamos en aquel momento, de pronto, pongo una de aquellas canciones que me hacen recordar momentos enmarañados de tristeza y felicidad, y en ese instante me dan unas ganas de plasmar todo mi sufrimiento en aquella canción, así que observo mi vieja guitarra colgada en la pared del cuarto, la tomo en mis manos y empiezo a tocar y cantar aquella canción, cada vez con más y más inspiración, intento llegar a los tonos mas altos, sacar toda la voz de mi interior, y de esta forma llorar a través de la música, a través del sonido, tratar de explotar todo aquel sentimiento deprimente, tratar de desfogar toda mi ira, todas mis penas, tocar y tocar y cantar, y tratar de hacer vibrar hasta llegar a lo infinito de la voz y de la música, aquellos versos que expresan parte de mis penas, hacer estallar toda esta inspiración acumulada que ya no soporta un segundo más ser retenida, hacerla estallar como una supernova, las lágrimas acompañan la melodía, y mi mente perdida en aquel momento, llega al éxtasis de la melancolía.

Volviendo al tema, escribiré la historia, escuchando A la Primera Persona de Alejandro Sanz y Hole In My Soul de Aerosmith, me inspiro un poco más y me hace recordar mejor lo sucedido. Hace poco tiempo conocí a una chica llamada Carmen, me la presentó una amiga, aquella noche todo fue tan curioso, era sábado, yo había salido con uno de mis viejos amigos, él había estudiado la primaria y la secundaria junto conmigo, su nombre era Juan, yo pensé que héramos amigos, pero tiempo después descubrí que él no era mi amigo, quizá él para mi si pero yo para él no, y me lo demostró de la peor forma posible. El punto es que estuvimos caminando por la Calle de las Pizzas en Miraflores, él pesimista como siempre, me decía que sería una noche aburrida, hasta que caminando me topé con una amiga que había conocido tiempo atrás llamada Sofía, ella me presentó a Carmen, desde el momento en que cruzamos nuestras miradas, Carmen no me quitaba los ojos de encima y yo tampoco lo hacía con ella, salimos los cuatro, nos fuimos a una disco llamada El Quinto Elemento, bailé muy bien con Carmen, ella me coqueteaba y yo le seguía el coqueteo, terminamos los cuatro en la casa de ella tomando y bailando, hasta ese momento yo no desarrolle algún tipo de sentimiento hacia ella, todo era solo atracción física, bailamos y nos besamos aquella noche, mientras estábamos en lo nuestro, Juan con Sofía hacían lo suyo por su parte.

Luego de aquel día solo nos comunicábamos por msn, hasta que llegaron las vacaciones de mitad de año, y nos volvimos a ver, salíamos casi todos los días, y fue entonces en aquel tiempo en que empecé a enamorarme de Carmen, en aquellos días nos encontrábamos en Chimbote, visitando a nuestras respectivas familias, justo un día antes de regresar yo a Lima, le pedí que fuese mi enamorada, ella accedió, y todo lo hice a pesar de haberme propuesto de estar solo por un muy buen tiempo, ya que no tenía problemas, y me sentía bien así, sin embargo, al romper mi promesa, todo cambiaría para bien o para mal, pero algo cambiaría. Cuando volví a Lima, me sentí completamente confundido, por un lado, extrañaba la libertad de estar solo, y por otro lado, sentía la nostalgia de seguir con Carmen, todo esto sucedió porque ella se quedaría unos días más en Chimbote, mientras yo me encontraba solo en Lima, el punto fue que llegó un momento en que me sentía tan confundido que cometí una locura, metí la pata por así decirlo, y pues le fui infiel a Carmen con otra chica, luego de aquello, yo me sentía una completa basura, una completa mierda, un excremento humano, cuando Carmen volvió, estuvimos juntos y se lo dije, no se como pero se lo dije, ella me abofeteó (tenía toda la razón y el derecho), le pedí perdón pero también le dije que si quería terminar todo lo iba a entender, ella me dijo -te perdono- hasta ese entonces yo me sentía el malo de la película, el lobo feroz, el villano, pero a su vez, me sentía un poco más limpio, sentía que me había dado un baño, y que podía una vez más volver a mis principios, pues todos cometemos errores, no somos perfectos, el secreto está en reconocerlos y no volver a cometerlos, de ahí nacen las leyendas, de ahí nacen aquellos que marcaron el linaje de los que murieron con honor y cambiaron la historia, el punto esta en qué al hacer eso vendría como un terremoto que sacudiría las bases de lo construido para modificarlo por completo. Pasaron los días, y como era de esperarse, nada sería igual, todo cambió, ella empezó con sus inseguridades, me pidió tiempo a pesar de que me había perdonado, una vez ella me dijo o se lo oí decir, -cuando alguien te pide tiempo es porque ya no siente nada, es solo una tonta excusa para terminar-, y es cierto. En aquel momento no recordaba nada de eso, tenia la mente en otro lado y terminé accediendo, a los dos o tres días nos volvimos a ver para supuestamente arreglar las cosas, el punto fue que no arreglamos nada, nos besamos y ella terminó con lo mismo, que se sentía confundida y que quería más tiempo, a mi no me quedaba de otra, a pesar de que le dije que deberíamos continuar, ella siguió con lo mismo, pero lo que no me esperaba era que las cosas cambiarían de tal forma que prácticamente ella terminaría haciendo algo peor conmigo, al menos yo lo veo así, quizá me equivoque pero lo veo así, quizá yo tuve la culpa pero eso no le da derecho a nadie a elegir hacer siempre lo peor, porque todos tenemos inteligencia y cada quien es responsable de sus acciones, quizá fue un castigo hacia mi, pues a ella después todo termino feliz, incluso Juan, el quizá cómplice de todo, el amigo que me traicionó, el Judas Hiscariote, el desgraciado ese, también terminó feliz, él ahora esta muy contento disfrutando de la vida con Sofía, y Carmen está ahora muy contenta disfrutando de la vida con su nuevo amor, el amor que le consiguió el amigo que me traicionó.

A veces no entiendo porqué las personas se meten en la vida de otras, ¿Por qué algunas personas conspiran contra otras?, ¿Acaso no pueden vivir en paz con lo que tienen?, hablo de las que no les falta nada, ¿tienen que joder la vida de los demás para sentirse bien? y peor aún si lo hacen con alguien a quien llaman amigo. Juan conspiró contra mí, y por supuesto con la reverencia y absolución de Sofía, otra de mis supuestas "amigas", lo hizo dos veces o quizá mas, cuando aún estaba con Carmen, y la estocada final la dio tres días después de que terminé con ella. Yo me pregunto, si una persona se enamora de alguien y quiere mucho a esa persona, ¿Puede desencantarse en un instante para irse con otra?, ¿Puede "enamorarse" de esta otra persona tres días después de haber terminado con la otra que supuestamente aún quería? (si alguien tiene alguna respuesta le agradecería encarecidamente que me la haga saber por medio de un comentario) podría entender que por despecho se haya besado o Dios sabe qué hecho algo con una o con cien personas, pero jamás entregarle su corazón, jamás volverse a enamorar, porque uno se encuentra en un estado de transición, es como si alguien hubiese inhalado una bocanada de aire llenando sus pulmones por completo, si se hace esto, esta persona no puede volver a inhalar aire porque sus pulmones están llenos, para volver a inhalar hay que exhalar todo el aire que tenemos en los pulmones, pregunto yo: Si para exhalar el aire uno se demora un instante, tan solo segundos, ¿Se puede hacer lo mismo para dejar de querer a una persona?, ¿Se puede dejar de querer a alguien en unos segundos, en tres días para ser más exactos?, no creo que exista tal persona que pueda exhalar a alguien de su corazón en tres días, creo que ni un mes alcanza. Es por todo eso que debo decir que Carmen no me quería, que Carmen nunca me quizo, que jamás supe que pasaba por la mente de Carmen cuando estaba conmigo, que otra vez me volví a equivocar, ¿Querrá Carmen a esta otra persona de la cual supuestamente está enamorada? solo Dios lo sabe, yo solo espero que si y que no le suceda lo mismo que a mi, solo sé que Carmen es la persona más voluble que he conocido, la más misteriosa de todas, es más, nunca llegué a conocerla en verdad, se que ella tarde o temprano leerá lo que está aquí escrito, y a pesar de que he cambiado los nombres, ella se dará cuenta de que es ella, así es la vida Carmen, es tu mera imagen todo lo que está aquí escrito, te guste o no es mi opinión, ¿equivocarme?, ¿mal interpreté las cosas como sueles decir? ojalá que sea así, pero la realidad es que no. Ahora me voy a mi banca del parque, en El Olivar, a relajarme y a pensar un poco más, a tratar de entender mejor a las personas, a tratar de entender como sobrellevar lo malo, a seguir filosofando en otras palabras, es lo que siempre hago, y siempre seguiré haciendo.

mayo 12, 2007

Una Historia Que Terminó Sin Haber Empezado


Una noche escribiendo frente al computador, se me vino a la mente el recuerdo de todos aquellos amores que tuve, amores que encontré y que un su mayoría se perdieron, desde mi niñez hasta mi juventud, recuerdo que amé con todo el corazón, que todo lo que yo sentía era puro y sincero, que era capaz de entregar mi vida por ello, pero que lamentablemente no conseguí mucho, porque simplemente aquel amor solo lo sentía yo, más no la otra persona, porque no tenía experiencia de nada y nunca atiné a decir una sola palabra de aquello, recuerdo que era muy tímido, que no tenía el valor de enfrentar todo por aquello, porque simplemente cuando la veía se me nublaba el pensamiento, y lo único que hacía era hacerme a un lado, contemplar tristemente aquello que sentía que era inalcanzable, y así aprendí a llorar en silencio, a saber cual es el sabor de la soledad, era tan joven y ya me sentía así, tantas veces me tocó vivir la misma historia, a veces me pregunto si estuvo bien lo que hice, pero me estoy dando cuenta de que no, al menos no con dos historias de aquella larga lista, que son las que más me marcaron, y sé que las recordaré durante toda mi vida.

Ya casi terminaban las vacaciones, y por primera vez iba a saber lo que era estar en el último año de educación secundaria, el año en el que se termina el colegio, no recuerdo bien la fecha exacta, pero creo que fue a inicios de marzo del 2003, yo siempre andaba con un amigo de la infancia, tenía mi misma edad y vivía a la vuelta de mi casa, nuestra gran diferencia era que él sabía cómo actuar ante las chicas, mientras que yo era todo un desastre por así decirlo, su nombre era Pedro, y en ese entonces era mi mejor amigo, juntos conocimos a una linda chica llamada Jeremi, fue algo curioso como nos hicimos amigos, ya que fue a través del chat, que en ese entonces estaba muy de moda, y pues quedamos en vernos en el cibercafé en donde ella se encontraba, yo estaba con Pedro y fuimos los dos, recuerdo que entramos en el lugar pactado, caminamos un largo trecho por entre las computadoras hasta llegar a la de ella, nos saludamos, y quedé completamente cautivado por su encanto; yo me sentía algo avergonzado y no sabía que decir, sin embargo, Pedro que era muy abierto y extrovertido, no sintió ningún temor, así que empezó a hablar amenamente haciendo algunas bromas, yo trataba de ir a su paso e incluso atreverme a hacerlo mejor que él, pero todo lo que conseguía era ridiculizarme a mí mismo. Salimos los tres del lugar, caminamos unas cuantas cuadras con dirección al paradero para embarcarla, y luego de una larga y amena conversación, ella se despidió dejándonos sus datos obviamente, como el correo electrónico y el teléfono. Jeremi trabajaba en Telefónica, salía a las 9 de la noche, y todos los días íbamos a esperarla a la salida del trabajo, ella tenía 19 años en ese entonces, yo apenas 17 al igual que Pedro. Así transcurrieron los días, y yo sentía que cada vez me enamoraba más de Jeremi, yo ya le había comentado a Pedro de mis sentimientos, y le dije que me había enamorado de ella, a él ella solo le gustaba, así que me propuso que se lo dijera, así que intenté acercarme más a Jeremi, ya que Pedro se había hecho muy amigo de ella, y yo aún no lograba tener esa confianza que ellos dos tenían, ya que mientras Pedro bromeaba veinte veces yo apenas lo hacía una triste vez, pues no sabía como actuar en aquel momento y disfrutaba más viéndolos a los dos, solo atinaba a mirarla con la boca abierta y escuchar todo lo que me decía. Hasta que llegó el día en el que debía llevar acabo el declararle mi amor a Jeremi, no recuerdo muy bien que sucedió aquella vez, que sin haber dicho o intentado algo me desanimé por completo de la idea, porque pensé, como siempre, que sería rechazado y entonces la perdería, así que le dije a Pedro que no lo podía hacer y que fuese él quien se lo dijera a ver si le resultaba, y así fue. Aquella noche, me quede por un momento a solas con Jeremi, era el momento ideal para decirle cuanto la quería, pero no lo hice...., maldición no lo hice!!! Luego llegó Pedro a donde estábamos y conversamos los tres un rato, sonó el celular de Jeremi y mientras ella hablaba por fono, Pedro me llamó a un costado y me preguntó si le había dicho algo, le dije que no, y me dijo -eres un estúpido-, tenía razón, luego caminamos unas cuadras y me despedí de ellos, al día siguiente los encontré tomados de la mano, no me atreví a preguntar.

Me veía con ellos casi siempre, Pedro con Jeremi andaban abrazados, tomados de la mano y besándose casi todo el tiempo, mientras que yo andaba de violinista a su costado, pues no encontraba algo mejor que hacer, acompañándolos todo el tiempo y a todos lados, siempre como buen idiota, pensando que algún día ella se daría cuenta de cuanto yo la quería. Así pasaron cerca de cinco o seis meses, hasta que un día regresando de una discoteca con Pedro, me dijo que me iba a contar algo pero que debía guardar el secreto, estábamos en el taxi en ese momento, así que le dije que procediera con lo que me quería mencionar, y pues me dijo descaradamente que había agarrado con dos chicas en dos oportunidades que trabajaban de anfitrionas en aquella discoteca, tanto él como yo habíamos tomado unas copas de más, será por eso que lo mencionó, por lo que me llené de ira y le dije que era un imbécil desgraciado, él solo se río y me dijo -¿Qué, ahora vas a ir corriendo a contarle a Jeremi?- creo que lo vio en mis ojos, al día siguiente fui a ver a Jeremi y le conté lo sucedido, ella como que no quería creerlo porque quería mucho a Pedro, traté de calmarla y le dije que era mejor que vaya a hablar con Pedro para que resuelvan su situación, ella me miro con ojos tristes y me dijo -hay amigo! no puedo creer que me haya hecho esto, voy a terminar con Pedro- yo no dije nada, solo la miré tiernamente a pesar de que pude haber hecho mucho más en aquel momento. Después de que hablaron, para sorpresa mía, Jeremi había perdonado al estúpido de Pedro, yo lo conocía muy bien y sabía que él no iba a cambiar, que solo era un cazanova y así se iba a quedar, que aquel individuo jamás quiso a Jeremi, y peor aún, me di cuenta que Jeremi estaba completamente ciega y que mis palabras y consejos no tenían relevancia para ella, desde aquel día ya no quise saber nada de ellos, ahora solo los veía en ocasiones. Después de aquello, me di cuenta que su relación no iba bien, como era de esperarse, hasta que al fin un día terminaron.

Luego de un breve tiempo, empecé otra vez a frecuentar a Jeremi, ahora solo éramos ella y yo, salíamos como amigos, conversábamos tranquilamente, pero sin embargo, yo no me sentía tranquilo después de todo, pues tenía atado algo muy dentro de mi, y me quemaba y me ardía y me dolía, y sí, era lo que yo sentía por Jeremí, que aún no se había apagado y debía salir. Una noche, sentados en una banca en la acera, se lo dije, me costó mucho pero se lo dije, pero lo triste de esta historia, es que no le dije lo que debí decirle, solo la miré, y le reproché muchas cosas sin sentido, le dije que me gustaba mucho, pero que ya todo había quedado en el pasado, hablamos unos minutos más sobre lo mencionado, y luego nos despedimos quedando solo como buenos amigos. Después de unos días, volví a verla para pedirle que sea mi pareja en la fiesta de promoción, ella accedió gustosa. Las clases ya habían acabado, ya tenía mi libreta de notas y mi diploma, solo faltaba el baile de promoción y decirle adiós para siempre a mi querido colegio, sin saber que en aquella fiesta también le diría adiós para siempre a Jeremi. Fue una noche fantástica, la última en la que los compañeros de clase y los profesores estarían juntos, y por supuesto yo al lado de Jeremi. Recuerdo que fui bien enternado a recoger a mi dulce princesa a su casa, llegué, toqué el timbre y me abrieron su tía y sus abuelos, me invitaron a entrar y la esperé sentado en la sala unos cuantos minutos, hasta que por fin salió. Estaba hermosa, sentí que mi corazón latía cada vez más fuerte cuando la vi, y su abuela sin querer queriendo, aprovechó para hacer un muy oportuno comentario -hacen bonita pareja- agregó, yo me sentí muy halagado y más que nunca quería que aquello fuese verdad. Nos despedimos de su tía y sus abuelos, y partimos con dirección a la fiesta, empezó la ceremonia, la entrega de recordatorios, las palabras de los profesores y la directora, empezó a tocar la orquesta y cada quien empezó a bailar con su respectiva pareja de promoción, luego bailamos con nuestros padres, minutos después empezó la jarana, luego los padres de familia se retiraron junto con algunos profesores, y la fiesta ahora era solo de los alumnos. Bailé con Jeremi hasta más no poder, se quedó conmigo solo hasta las 3 am porque me dijo que al día siguiente tenía que ir al trabajo, pero yo noté algo más en su mirada, en aquel instante no sabía que era, pero ahora si, cuando ya es muy tarde. La dejé en su casa, luego volví a la fiesta a pesar de que no tenía ánimos de regresar, quería solo caminar en ese momento, sentarme en algún rincón, encender un cigarrillo y llorar amargamente. Luego de aquella noche nunca más volvería a verla.

Pasó mucho tiempo desde la última vez que vi a Jeremi, fue difícil olvidarla, sin embargo, cuando uno ama mucho a alguien siempre quedan las huellas y las cenizas, y siempre en algún momento llegan los recuerdos de aquel dulce amor, por lo que sonreímos, suspiramos y nos preguntamos ¿Qué fue de aquel amor?. Muchas veces en mi vida me he preguntado si algún día encontraría a una chica como Jeremi, con la delicadez, ternura y sinceridad que la caracterizaban, con aquella dulce sonrisa, con aquella alegría que siempre llevaba consigo, con aquella chica tan amable y educada, con aquella chica de corazón simple, que era lo que la hacía tan especial y diferente a las demás chicas, y que era lo que más me importaba. Un día pensé en buscarla, en ir decirle de una vez por todas que la amaba, y pedirle que comparta su vida con la mía. Yo en ese entonces había cambiado mucho, ya no era el tonto ni el tímido de antes, había madurado mucho, y me di cuenta de cuanto ella valía para mi, y que jamás encontraría a una chica igual, solo que no pensé que en aquel tiempo las cosas podrían haber cambiado tanto. Recuerdo que fui a buscarla a su casa, y en el momento en que me acerqué para tocar la puerta, la mente se me puso en blanco, mi cuerpo empezó a temblar y me sentí algo nervioso, trataba de calmarme pero no podía, pues estaba a punto de reencontrarme con Jeremi, así que tuve que respirar profundamente, y esperar algunos minutos a que se me pase, luego toqué la puerta, creo que fue su tía quien me abrió, y le dije muy emocionado -Buenas tardes, ¿Se encuentra Jeremi?-, y para tristeza mía, me dijo que Telefónica, la empresa en la que Jeremi trabajaba, la había enviado a un pueblo lejano, no recuerdo a cual, para supuestamente capacitarlos, y que no regresaría en algunos meses. La melancolía me inundó en aquel momento y al ver que mi visita ya no tenía razón de ser, me despedí de aquella señora, solo le dije que por favor le haga llegar mis saludos a Jeremi, luego me marché. Yo vivía en Lima y estaba en Chimbote en aquellos días, la ciudad natal en la que nací, me crié, estudié todo el colegio, y en la que conocí a Jeremi; yo solo había ido por un par de semanas a aquella ciudad. En la noche intenté llamarla a su celular, pero sonaba apagado, intenté más tarde y seguí intentando, pero nada, al parecer había cambiado de número, y no me quedo más opción que resignarme. Seis meses más tarde intenté buscarla una vez más, pero ya no a su casa, pensé en esperarla a la salida del trabajo como en los viejos tiempos, y así lo hice. Dieron las nueve de la noche y yo estaba parado en aquella esquina, esperando con muchas ansias volver a verla, estuve cerca de veinte minutos esperando, hasta que me tope con una conocida que trabajaba también en Telefónica y que recién salía de la empresa, nos saludamos y me preguntó a quien esperaba, le mencioné que a Jeremi ya que también la conocía, me miró sorprendida, y me dijo que hacía mucho que ella (Jeremi) no trabajaba ahí, yo me quedé muy triste otra vez, caminé con dirección a la casa de mis abuelos, con un cigarrillo encendido como de costumbre, y pensé en ¿qué seria de la vida de Jeremi?, ¿en dónde y cómo estaría?. Lo único que pude indagar sobre ella de algunas personas que la conocían, era que había estado saliendo con un chico hace algún tiempo pero que ya no los veían andar por la calle. Lamentablemente, tuve que resignarme una vez más, así que me propuse olvidarla, y dejar todo como el dulce recuerdo de un amor perdido. Tiempo después, en una ocasión en la que regresé a Chimbote a visitar a mis padres y a mis abuelos, estaba en la casa de un amigo de la infancia, en la que también estaban los amigos de él, en un momento se pusieron a hablar sobre chicas que eran modelos (por ende populares) y que habían participado en varios desfiles, Jeremi era una de las más conocidas, y justo uno de los hablaba la mencionó, yo lo miré y le pregunté de inmediato qué sabía sobre ella, sus palabras fueron como una espada atravesándome el pecho, -¿Cómo no sabes?- me dijo, -ha tenido una bebita con su enamorado- yo quedé completamente consternado, -¿ahhh.. sí..?.... ¿hace cuánto?- le pregunté con un tono muy suave como de sorprendido y a su vez de preocupación, -ya hace como tres o cuatro meses- respondió. Yo no sabía que hacer en ese momento, y entonces me di cuenta de que ahora todo tenía sentido, el misterioso viaje que me contó su tía, el que ya no trabajara en telefónica desde hace tiempo, el que ya no se conectara al msn, y que no me respondiera ningún e-mail que le había escrito desde hace mucho tiempo, todo tenía sentido ahora, yo estaba totalmente aturdido, fuera de mi presente, se me vinieron en un segundo todos aquellos recuerdos, desde que la conocí, hasta la última vez en que la vi, la melancolía de inmediato inundó todo mi ser, con un sabor demasiado amargo, quería romper en llanto, y preguntarme ¿por qué la vida es así? ¿por qué le tuvo que pasar esto a ella? ¿por qué a ella? ¿por qué, por qué y por qué? maldita sea!!! ¿¿¿por qué....???!!!

Aquella historia de amor, mi historia de amor, terminó sin haber acabado, suena contradictorio, pero no encuentro mejores palabras para describirla, una historia que terminó en un libro incompleto. Sin embargo, siempre recodaré a mi dulce Jeremi como ese ser tan dulce que una vez conocí sin querer, como el hada que siempre busqué, como aquella linda y tierna chica que se conoce solo una vez en la vida. Hasta siempre, a través de aquellos dulces recuerdos donde quiera que te encuentres, te quiero Jeremi, lo escribí para ti.

mayo 07, 2007

Dejar Morir Dejar Vivir

Recuerdo el primer día en que llegue a Lima para estudiar, vine solo con mi madre y llegamos a la casa de mi tío Ernesto, hermano de mi mamá, y mi tía Silvia, esposa de mi tío Ernesto. Recuerdo que nos reunimos todos para hablar sobre qué profesión había decidido seguir, y qué oportunidades tenia en las universidades e Institutos de Lima. Recuerdo que llegué muy entusiasmado, diciéndoles a todos que quería ser un gran programador de computadoras, que quería lograr grandes cosas, que quería ser como Bill Gates, pues tenía aquella chispa que se nos enciende solo una vez en la vida y que de nosotros depende mantenerla viva, recuerdo que todos se reían de lo que decía, y en parte tenían razón, porque no tenía la más sórdida idea de lo que es ser alguien en la vida, de lo que es enfrentarse uno solo contra el mundo, de lo que es ganarse el pan con el sudor de la frente, de lo que es sentir que no tenemos a nadie a quien recurrir, a nadie que nos resuelva nuestros problemas, pues era y aún sigo siendo un ser dependiente de mi familia, en otras palabras un mantenido e inexperto, que duerme hasta tarde y tienen que lavarle la ropa incluyendo sus calzoncillos. Al fin y al cabo, estudié 5 ciclos la carrera de Computación e Informática, de la cual se necesitan 6 para terminarla porque es un carrera técnica, y me cambié a Administración y Sistemas, actualmente estoy en tercer y cuarto ciclo, me atrasé demasiado a pesar de las convalidaciones de cursos que hice, pero al menos me di cuenta que no era mi vocación estar sentado frente a una computadora programando, me gustan muchísimo las computadoras y todo lo que tenga que ver con las TI (Tecnologías de la Información), pero tengo un espíritu mucho más extrovertido, así que encontré esta curiosa carrera llamada Administración y Sistemas que me dará todo lo que busco.

Sé que falta mucho por recorrer, pero también se que muy a pesar de todo, de esas burlas con algo de sentido, de esos jalones que nos dan para bajar de nuestra nube y caernos de cara contra el piso, pienso que también faltó la tolerancia y las palabras de apoyo, aquellas palabras duras pero a la vez amorosas y sabias, que nos dicen que podemos lograr cualquier cosa que queramos, que se puede llegar a las estrellas, que nada es imposible, siempre y cuando descubramos el como y cuando hacerlo, y más aún, que con la ayuda de Dios funcione, suena algo como decir, si quieres lograrlo entonces descubre la combinación correcta para ganar la lotería, suena algo gracioso pero es un ejemplo muy acertado, aunque irónicamente parezca todo un simple juego, no lo es y nunca lo será.

mayo 05, 2007

Un Momento de Inspiración

Es media noche y no tengo ganas de dormir, camino a oscuras por la sala, apreciando un silencio total puedo oír las manecillas del reloj, camino hacia el jardín y percibo el profundo aroma de las flores, y pienso en aquellos momentos de mi vida que marcaron mi corazón, aquellos momentos que hubiesen cambiado por completo toda esta historia melancólica, aquellos momentos que pudieron haber tenido otro final, pero que sencillamente no fueron así, porque simplemente no hice más que quedarme meditabundo, con los brazos cruzados sin alguna razón aparente, cuando debí haber luchado por conseguir aquel amor tan preciado, que se me escapó de las manos por no querer sujetarlo. Pues es así, la vieja historia de aquel libro se repite otra vez, hasta cuando aprenderemos a hacer bien las cosas, pues si bien el conocimiento se mide por la experiencia, hay experiencias que no se olvidan, y dejan huellas que quedarán para siempre marcadas en lo más profundo de nuestro corazón, experiencias que las recordaremos por toda nuestra existencia, para robarnos una sonrisa o para simplemente ponernos melancólicos, que por cierto es lo más común, al menos en esta historia.

Es lindo ser adolescente, es cuando se tienen los más grandes sueños, y se descubre que anhelas en la vida y lo que serás en el futuro. Acabo de leer unas páginas que encontré dentro de un cuaderno que usé para escribir mis memorias en tiempos de colegio, suena curioso pero cuando las leo, me río de las cosas que escribí, pues lo que antes me parecía acertado ahora no tiene mucho sustento. Recordé que había salido prácticamente huyendo de mi casa, escapando de aquel ambiente hostil en el que me había formado, vivía con mi madre, mi hermana y mis abuelos, todo estaba bien, excepto mi madre que no me dejaba ni un minuto de respiro, al gritarme cada vez que me veía por algo que había hecho, o peor aún, por algo sin sentido, sé que las madres quieren lo mejor para nosotros, que aman mucho y dan la vida por sus hijos, y que el amor que sienten es tan grande que a veces por cuidarnos exageran miles de cosas sin importancia, de eso no tengo la menor duda, por eso los gritos y las preocupaciones. Sin embargo, la mía a parte de eso, nunca se acercó a mi lado para tratar de ser mi amiga, para jugar, para reírnos, para abrazarme y hacerme sentir su cariño, siempre tuve un trato demasiado estricto y duro por parte de ella, ella era la que me castigaba, la que me gritaba, e incluso abofeteaba, pero nunca la que me defendía de una riña familiar, ni la que a veces dejaba pasar por alto algún error mío, es por eso que me apoyé más en mis abuelos, y busqué refugio en ellos. Sin embargo, no la culpo por nada, además no tengo el derecho de hacerlo, ni tengo nada contra ella, la quiero mucho, ella es mi madre, y le debo todo lo que soy ahora, es por eso que debo decir 'Te Quiero Mucho Mamá'.

Cambiando de tema, me pregunto si alguna vez que nos encontramos atrapados en ese submundo llamado soledad, encerrados en nuestro propio pensamiento, imaginando cosas que de alguna forma nos hacen olvidar nuestros problemas, ¿Pudimos identificar algo que realmente valga la pena hacer?, y si lo hicimos, entonces ¿Intentamos concretarlo? Y si fue así, nos dimos cuenta que es muy difícil lograr cosas así, es más, aquellas cosas no se cumplen como uno pensaba. Varias veces, pensando a solas, en el asiento trasero del micro o caminando por la calle, imagino cosas que pudieron haber ocurrido, pero que nunca tuvieron un final, como encontrarme en algún momento, en algún lugar, con esa chica que me gusta mucho, y hacernos compañía, y caminar y caminar, y conversar largamente, encontrar un lugar en donde sentarnos, y continuar la plática, sentir que todo esta bien, al menos por ese momento, sentir ese cosquilleo en el estómago que te dice que corres el riesgo de enamorarte de nuevo, y mejor aún, darte cuenta que ella lo siente también, sentir que escaparon de ese mundo lleno de problemas, odios y mentiras, sentir que son felices de verdad, sentir que lo único que quieres es quedarte en esa historia para siempre, y esta tan buena aquella historia que sonríes con una mirada perdida y con un brillo tenue en los ojos, pero luego te das cuenta que todo era producto de tu imaginación, que aquella chica ni siquiera te recuerda, que nunca sucederá aquello que imaginaste y que te haría feliz, que la vida es como es, dura y frágil a la vez.