junio 25, 2008

Mis amores perdidos....



No recuerdo exactamente cuantos amores perdí, no recuerdo cuantos quedaron atrás, cuantos se fueron y los vi alejarse sin poder hacer nada, amores que se desvanecieron en el instante en que luchaba por retenerlos, amores que se fueron por más que hice cuanto pude y se me escaparon de las manos, amores que por razones desconocidas no pudieron concretarse y que a todos ellos les dedico esta carta, estas líneas que con el corazón casi roto, las escribo. Recuerdo los efectos de la desdicha en su punto más alto, recuerdo a mi única compañera llamada soledad, recuerdo las tardes vacías, recuerdo caminar por la calle con un cigarrillo encendido, sin rumbo, sin sentido, tan solo caminar y pensar, llegar hasta el borde en el que la tierra limita con el océano, suspirar, intentando encontrar una respuesta de porque ella se ha ido, dejándome con el alma hecha un nudo y el corazón vacío. ¿Qué sucede con aquella que se aleja?, ¿Qué sentido tiene al final de todo para esa persona?, jamás lo sabré, tan solo sé que existió una vez el corazón puro y sincero de alguien que quiso compartir un poco de si con otra persona, y hacer de su unión una razón para aspirar a ser mejores, en un mundo cada vez peor y lleno de errores.

Admitiendo que a pesar de haber encontrado a muchas a lo largo de mi vida, con las cuales hubiese sido posible ser feliz tan solo por un momento, y que por más que esperé nunca llegó tal día, amores que fueron como mariposas que se pararon a beber el néctar de una triste alma herida y que luego de cautivarla, se marcharon, dejando como único recuerdo la despedida y una melancólica mirada que se aleja. Ésta es la historia de un triste corazón que no eligió amar tanto para recibir tan poco, tan solo amaba porque esa era su naturaleza y así había nacido, un corazón que llevaba siempre las marcas de todas las heridas que le provocaron sus amores perdidos, algunas abiertas todavía, las cuales le dieron vida a esta historia llena de nostalgia.

No creo que me guste el dolor, no creo que sea algo normal que a alguien le guste, tampoco me gusta estar solo todo el tiempo, y a su vez pienso que no sería normal que a alguien le guste andar siempre solo, pero ¿Y si el destino nos atrapa y nos lanza a ese pozo frío y oscuro lleno de dolor y soledad?, nadie elegiría un camino tan tortuoso, pero se que muchos nos encontramos sumergidos en ese abismo, yo en particular he intentado salir varias veces, hasta que creí que lo había conseguido, sin ayuda de nadie, simplemente un día que mi corazón estaba exhausto de todas las batallas que había librado para controlar las constantes y cada vez más profundas hemorragias, decidió tomar un descanso y se durmió por primera vez, nunca antes lo había hecho, y por eso no entendía que se siente estar sin amar, la respuesta era "paz", sin embargo, los corazones no descansan para siempre, y el mío volvió a despertar, ya recuperado, dispuesto a volver a encenderse, fue cuando descubrí el miedo a volver amar, y en muchas ocasiones evitaba que lo hiciera, costaba mucho pero lo lograba, trataba de controlarlo cada vez que podía, hasta que un día ya no pude retenerlo más y se encendió sin control. Hoy tengo el corazón triste y desesperado, no me avergüenza decirlo porque no hay razón de hacerlo, a pesar de que siempre intentaba ocultarlo lo más que podía y parecer feliz, pero que al final solo lograba hacerme más daño, es cierto. Quizá le reclame a la vida una explicación del caso, le he suplicado a Dios que me ayude a entender todo esto, jamás he cuestionado su voluntad y nunca he de hacerlo, a pesar de que en muchas ocasiones duele, tan solo quiero entender, y enteder a veces cuesta mucho, y a veces se entiende cuando ya no se puede hacer nada para cambiar las cosas.

Recuerdo un poco. A Jeremi, a mi Mariposa de Amor, a Maria Claudia, son tantas, y llevo clavada una espina por cada nombre, una espina que en su momento, cuando intentaba sacarla, más grande se hacía la herida, hasta llegar al éxtasis del descontrol, del sufrimiento y la desesperación, sin poder remediar ninguna de ellas, cada intento de extracción de la espina, cada momento en que recordaba que ya no volvería, era sucedido por una crisis de desolación, y otra vez la frustración, el sufrimiento y la desesperación, y mi único remedio, "esperar a que pase", el cual lleva impregnado en su esencia uno de los sabores más amargos que existen, era como tener un ataque de asma sin tener un inhalador con que calmar la crisis. Yo estaba enfermo, enfermo de amor, como ahora, con una nostalgia infinita, haciendo de mi propio doctor y enfermero, secándome las lágrimas durante la noche y poniéndome paños fríos para bajar un poco la temperatura, haciendo puños y soportando cada vez que se aproxima otra crisis de amor, pues mi corazón la reclama, pide su compañía, se desangra y ella es la única que puede curarlo, no se que decirle cada vez que me pregunta dónde está, ya se me acabaron las excusas, ya no puedo evadirlo, ella se mete a mi mente y se apodera de mis emociones, siento tanta rabia por haberla perdido, siento tanta rabia de no poder tener una respuesta, de saber que se a ido, de saber que no puedo reclamarla, de que lo único que me queda es olvidarla, pero que no se puede, al menos no por ahora, no sin una explicación, estoy desesperado, ya no importa nada, tan solo ella, intentaré buscarla en mis sueños, ¿Podré encontrarla?. Pero, de qué me sirve una ilusión, agrandará más la herida, la necesito a ella no a una ilusión, ¿A dónde te has metido?, vuelve a mis brazos, seamos felices aunque sea por un momento, regresa y te mostraré un mundo nuevo en donde los sueños puedan ser verdad.

febrero 29, 2008

Una larga espera...

Con un cigarrillo encendido, con la guitarra entre mis manos, rasgando las cuerdas para producir el dulce sonido de aquellas melodías que me hacen recordar a mis amores perdidos, amores que una vez tuve, que viví y que sentí, y que ahora solo son parte de mis recuerdos, intentando llegar a las notas más altas, cantando con pasión, viviendo cada verso, inmerso en mi propio mundo, sintiendo que cada estrofa es un grito que nace desde lo más profundo de mi ser, intentando reclamarle a la vida por todos aquellos amores que se extraviaron en el camino, recordándolos uno por uno, intentando conseguir cada vez más inspiración. Justo al borde de lograr concentrarme por completo, el teléfono empieza a vibrar y todo se detiene, observo la pantalla, 'un mensaje nuevo', presiono el botón de lectura, mis ojos recorren las cortas líneas del mensaje, empiezo a sentir temblores en el estómago, dentro de mi cabeza hay una mezcla de asombro, dudas y felicidad, dejo el teléfono tembloroso sobre el escritorio, reinicio la melodía que estaba tocando hace unos instantes, pero esta vez con mucha más pasión que antes, logrando casi al instante el éxtasis total, logrando sumergirme por completo en la música, en aquellos versos que reclaman a aquel amor que se fue, llegando en primera instancia a los tonos más altos, sacrificando la voz al máximo como nunca antes, esta vez la música suena bien, el sonido es melancólico pero muy agradable, dirigiendo aquella melodía hacia las estrellas, con la mente completamente desorbitada producto de todos aquellos recuerdos que se me vinieron a la mente luego de leer aquel mensaje de remitente alguna vez habido perteneciente a un amor perdido.

Muy sorprendido y sensible pienso ¿Cómo tan cortas palabras pueden causar un efecto tan profundo en el corazón de un ser humano? termino la triste canción y de inmediato empiezo otra de tono más sensible y profunda, luego de terminarla continuo tocando otra tras otra, seis en total, cuando siento que el clímax a llegado a su fin, me reclino y pienso sobre este dulce amor que se fue y que al parecer decidió regresar, tomo el teléfono una vez más y le escribo una breve y tierna dedicatoria, quedamos en vernos el fin de semana, veo el calendario, faltan cuatro días, me parece una eternidad, me armo de paciencia y cuento cada día que pasa, imagino el día en que vería a mi amada, la imagino en un parque, sentados, conversando tiernamente, besándonos con pasión, sonriendo a cada instante, sintiendo que el mundo desaparece, suspirando, sintiendo aquella sensación tan agradable y peculiar de nuevo hasta terminar el día, un día que de la nada se volvió tan corto, y así paso los siguientes días pensando en aquel amor que volvió a irrumpir en mi mente y en mi corazón, y que me quitó la calma por completo.

Es casi media noche del viernes, acostado, no puedo dormir por más que lo intento, solo pienso en mañana, me paso cuatro horas en vela, despierto a la una de la tarde, me baño y me cambio, almuerzo con mi familia, dan las tres de la tarde del día cero, impaciente esperando la llamada o el mensaje de mi amada, cojo una revista, intento hacer tiempo, veo el reloj, las cinco y media de la tarde, me impaciento un poco más, veo a mi prima que esta alegremente abrazada con su chico que ha venido a visitarla, me piden que los acompañe a dar una vuelta por la plaza, accedo, me notan algo nervioso y acelerado, les comento el motivo de mi intranquilidad, se alegran y me dicen -cálmate, ya va a llamar-, paseamos un rato, luego me despido y los dejo solos, mientras me alejo volteo para darles un último vistazo, los dos me sonríen dulcemente abrazados y se despiden una vez más moviendo las manos, vuelvo a mi sendero y luego pienso que yo estaré igual que ellos horas más tarde.

Caminando, mis ojos me obligan a divisar una vez más el reloj, saco el celular de mi bolsillo, los números dictan las seis y media, la tarde ya casi termina y está a punto de darle paso a la noche, pienso que mi amada debe estar alistándose y que pronto me llegará su mensaje, regreso a mi casa, me ha dado un poco de hambre y como algo intentando hacer un poco más de tiempo, me siento en la computadora y abro el messenger, pongo música de Guns N' Roses, chateando descubro que todos mis amigos ya tienen planes para hoy, luego pienso que sería cruel e injusto que cualquier persona que pueda y tenga ganas de salir un sábado por la noche no lo haga porque no tiene con quien consumar su salida. Veo una vez más el reloj, las ocho y cuarenta y cinco, me alisto, me rocío un poco de perfume, guardo mis llaves, la billetera, el zippo, la cajetilla de cigarros, el halls, y el celular, salgo a la calle con dirección a Miraflores, saco nuevamente el teléfono para ver si hay algún mensaje nuevo, nada, cada vez me pongo más y más impaciente, busco el numero de mi amada y le envío un mensaje preguntándole cuánto va a demorar, llego al parque Kennedy, me siento en una banca, saco nuevamente el celular, nada nuevo, veo el reloj con las manos temblorosas producto del nerviosismo y la ansiedad, es las diez de la noche, temo lo peor, camino rápidamente hacia el teléfono público más cercano, marco los ocho dígitos de su número telefónico, escucho el tono de timbrado, es una larga espera, nadie contesta, marco su número una vez más y una vez más nadie contesta, intento otra vez pero sin éxito, intento cuatro veces más, el mismo resultado, estoy a punto de rendirme, decido marcar por última vez, timbra una, dos, tres, cuatro veces, alguien contesta, oigo carcajadas de chicas, digo -¿hola?, ¿hola?- pasan tres segundos y cortan, decido llamar de nuevo, suena apagado, después de tres intentos más puedo reconfirmar que el celular está apagado, de pronto mi mente se convierte en un torbellino, las malas ideas brotan por doquier, me siento completamente ofuscado, enciendo el octavo cigarrillo de la larga espera, camino sin dirección, veo nuevamente el reloj, las once y cincuenta de la noche, intento buscar alguna respuesta dentro de mi cabeza, la única que hallo dice "te plantaron, se olvidaron de ti, jugaron contigo y se burlaron", después de oír esto y ver que es verdad me siento completamente humillado y adolorido, totalmente ultrajado, hecho añicos, mi amada nunca apareció, ni siquiera se dignó en contestarme o decirme que no iba a poder salir conmigo, caminando con el teléfono móvil en la mano, revisando todos sus mensajes, recordando sus dulces palabras llenas de espinas en el fondo, no logro comprender mi trágica situación, siento un insoportable deseo de arrojar el maldito aparato y hacerlo trizas contra el suelo, me contengo, borro todos sus mensajes y luego lo guardo, busco un lugar para sentarme, intento relajarme, no lo consigo, maldigo el día en que decidió enviarme aquel mensaje, maldigo el día en que la conocí y la maldigo a ella, suplico justicia, no la encuentro, tampoco sé como hacerla, me pregunto una y otra vez, ¿Por qué ella hizo esto?, ¿Qué de malo le hice?, ¿A caso es malo para ella quererla?, ¿Por qué lo hizo si yo estaba tan tranquilo?, estaba a punto de olvidarla, nunca la busqué ni le escribí ni la llamé, la tenía a un paso de enterrarla en mis recuerdos, porque decidió buscarme para luego dejarme como a un perro, que criatura tan espantosa y terrible resultó ser, no puedo más con esto, no me lo merezco, buscaré algo con que olvidarme de ella.

Me levanto de la banca, me dirijo a una discoteca en la que posiblemente encontraré algunos amigos, camino abriéndome paso entre la multitud, los encuentro, busco alguna chica con la cual bailar, encuentro a una y bailo sin parar como si fuese la última vez, después de seis largas canciones estoy completamente exhausto, estoy mucho más calmado, busco a mi grupo, me siento en la mesa y tomo el octavo vaso de cerveza, luego pienso que es parte del consuelo que tanto necesitaba, a nadie le cuento lo que me sucedió, oculto mi sufrimiento, intento olvidarlo conversando con la linda chica que conocí aquella noche, la invito a bailar una vez más, mientras bailamos nuestras distancias se acortan a muy pocos milímetros uno del otro, nuestras narices se rozan y sonreímos, continuamos bailando, el alcohol ya hizo efecto suficiente en mi, de pronto me encuentro besando a esta dulce desconocida, sus besos saben muy bien, sonrió, me siento relajado, he olvidado por completo aquel tortuoso momento, ya no pienso más en ella, ya no...

enero 20, 2008

En algún momento, en algún lugar... I



El día se oscurece, es sábado, son las seis y media de la tarde, es verano y hace bastante calor, Dante está muy contento porque hace poco conoció a una chica muy linda llamada Cristy, abre las persianas de su cuarto, pone música de Aerosmith y Guns N' Roses, se asoma por la ventana, enciende un cigarrillo y empieza a recordar.

Una tarde soleada salió a caminar por el parque Kennedy, llevaba un libro en el cual escribe distintas cosas que se le ocurren poco a poco día tras día, se sentó en una banca y empezó a escribir como de costumbre, él escribía y escribía atrapado en su mundo lleno de fantasías, cuando de pronto una chica que pasaba por ahí se sienta a su costado, abre su cartera, saca un papel y le pregunta amablemente si le puede prestar su lapicero, pues necesita escribir una dirección, Dante la mira y algo le atrae de ella, sus místicos y bellos ojos transmiten una sensación agradable pero extraña, él de inmediato le alcanza el lapicero, ella escribe la dirección calmadamente, termina y se lo devuelve con una sonrisa, Dante no deja de mirarla, pues ella interrumpió su meditación y lo atrapó en sus bellos ojos y en la impresionante figura de su cuerpo, de pronto la misteriosa y bella chica le hace una pregunta -¿Qué cosa escribes?-, lo interroga con la naturalidad y tranquilidad que se hacen dos personas que ya se conocen y se caen bien, Dante algo intimidado le responde -intento escribir un libro lleno de historias-, él afirma, -mmm escritor resultaste- agrega la dulce desconocida coquetamente con una sonrisa, Dante ríe tímidamente, los dos empiezan a mirarse durante algunos segundos en silencio y vuelven a sonreír, -Me llamo Dante-, él se adelanta, -Yo soy Cristina pero puedes decirme Cristy-, -¿Vives por aquí?- pregunta ella, -Sí claro, justo a unas pocas cuadras está mi casa, ¿y tú?- responde Dante, -Vivo en Surco, pero casi siempre vengo a visitar a mi prima que vive muy cerca de aquí también- responde Cristy, Dante propone dar un paseo por el parque y alrededores, Cristy acepta alegremente, caminan juntos y continúan conversando muy alegremente, ella le cuenta que estudia psicología en la Universidad de San Martín de Porres y cursa el quinto ciclo, también le dice que le apasiona su carrera, que tiene una gata llamada Milu a la cual ama con devoción, que le fascina ver el mar durante el ocaso, que no se lleva muy bien con su Padre pero que sin embargo lo quiere y respeta mucho, su madre se encuentra en USA y vive allá con otro compromiso, ya que ella con su padre se divorciaron hace algunos años, Cristy le cuenta que quiere irse a vivir a Italia, que es allá en donde logrará sus sueños, le cuenta que uno de sus sueños es lanzarse sin paracaídas de un avión y aterrizar en el mar, le cuenta que le gusta mucho caminar, que le gusta salir sola, piensa que así se divierte más ya que es libre de ir a donde se le antoje. Por otro lado, Dante muy sorprendido por la madurez y las locas ideas de Cristy, se siente completamente identificado y le transmite su alegría, él le cuenta que le apasiona la música, que le apasiona escribir durante la madrugada cuando se puede percibir un silencio total, que le apasiona el autodescubrimiento y la meditación, que le encanta tocar guitarra, que uno de sus sueños platónicos es formar un grupo musical que sea reconocido en todo el mundo, le cuenta que quiere poner en práctica sus ideas y construir un imperio, que le atrae y le apasiona estudiar los misterios de Dios, Cristy lo mira sorprendida, se ríe y le dice que es un loco al igual que ella, los dos ríen sin parar luego ella le dice coquetamente -Me encantan los locos-, Dante se sonroja y le dice que ella está más loca que él, ella lo empuja y él le devuelve el empujón, se miran y se vuelven a reír, ella lo jala del polo y lo atrae hasta estar a pocos milímetros de su rostro, se quedan mirándose, luego ella lo suelta y se va corriendo, Dante va tras ella e intenta alcanzarla hasta que lo logra, y se repite la escena nuevamente, los dos a muy pocos centímetros uno del otro, de pronto Dante empieza a sentir un cosquilleo que le resulta familiar en el estómago, evalúa la situación y se da cuenta que se está enamorando de Cristy, no lo puede creer porque a penas llevan dos horas de conocerse, Cristy también siente lo mismo pero ella controla sus impulsos y trata de actuar fríamente, Dante intenta acercarse más a Cristy pero Cristy se retrae, Dante espera unos minutos e intenta relajarse, no lo consigue, intenta acercarse nuevamente pero Cristy vuelve a retraerse y lo mira como un desconocido, Dante lo toma como un rechazo, se aleja un poco y se entristece, Cristy se da cuenta y sonríe disimuladamente, se acerca, lo toma de la mano y le da un beso en la frente, Dante ya no puede contener lo que siente, los ojos le brillan y todo el cuerpo le tiembla, pone cara de perrito triste, toma a Cristy fuertemente y la besa con pasión, Cristy solo se deja llevar por él, de pronto, los dos se encuentran en una nube, y sin darse cuenta han creado una burbuja alrededor del mundo, ellos están dentro y el mundo fuera, se sienten muy bien, ninguno de los dos lo puede creer, Cristy se percata que Dante la continua mirando como perrito arrepentido y ésto le recuerda la cara de su gata Milu cuando está en el jardín y no la deja entrar, Cristy no lo puede evitar y suelta una carcajada, Dante, aturdido, le pregunta el motivo de aquella risotada, Cristy sonríe dulcemente y le dice -No me hagas caso-, lo mira fijamente y le da un estruendoso beso, Dante se siente muy feliz y Cristy también.

enero 15, 2008

Pensamientos, Poemas y Reflexiones


Buscando entre los registros que guardo en la computadora, encontré algunos textos interesantes que escribí hace algunos años, los tenía ocultos, pensando en el momento adecuado en el cual me sean útiles. ¿Será éste el momento?. Pues bien, hice una selección especial de todos los que habían y éstos son algunos, espero que los disfruten.


EL RECUERDO DE UN AMOR PERDIDO...
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El recuerdo de un amor perdido, una nostalgia marca una vez más tu corazón, de pronto, la melodía que te recordaba a aquella persona empieza a sonar. Contemplando tristemente el jardín durante la noche, una noche sin luna y sin estrellas, inspirando el aroma de la soledad, inspirando la fragancia del recuerdo de un amor perdido que aún no se encuentra en el olvido, mis ojos brillan con ternura, y mi cuerpo tiembla al sentir el soplo del viento lleno de suspiros. Levantando la mirada, busco a la luna y a las estrellas, les reclamo una respuesta, la luna, reflejando una luz muy tenue, intenta brillar más para tratar de consolarme haciéndose presente, sin embargo, las nubes cargadas de llanto, cubren el cielo intentando ocultar la luz infinita de la luna y las estrellas, para que finalmente dejen caer la garúa de sus lágrimas. Mis ojos desorbitados y pensativos, reflejando los abismos de la soledad ocultos en mi alma, tratan de recordar aquellos días en el cual aquel amor no estaba perdido, tratan de recordar los momentos felices que pasó mi corazón cuando ella estaba presente, cuando podía oír su risa, su voz, su forma de hablar, cuando me decía que me quería, cuando podía ver su rostro, su modo de mirarme a los ojos, sus manos tomando las mías. No obstante, los espasmos de la soledad me hacen volver a la triste realidad, vuelvo en sí, vuelvo a sentir el soplo del viento, y mi cuerpo vuelve a temblar, cierro mis manos formando un puño, y me pregunto a mi mismo, ¿cuál seria la historia si aquel amor no se hubiese perdido?, y otra vez el mismo triste silencio brota de mi corazón, levanto la mirada una vez más, buscando otra vez una respuesta en la luna y en las estrellas, pero el soplo del viento junto con la triste garúa que brota de las nubes, me abofetean la cara y una vez más vuelvo en sí, y pienso, y me doy cuenta de que todo lo que sucedió no es más que el triste recuerdo de un amor perdido, que tropezó una vez más en nuestro camino.


LA MAGIA DE UNA ESTRELLA, UNA LUZ BRILLA EN LA PENUMBRA
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Caminando por las calles durante la noche, caminando por senderos desconocidos, meditando, queriendo hablar, intentando sonreír, llegando al umbral de la penumbra, percibiendo una soledad infinita, sintiendo el golpe del viento, tiritando de frío, miro hacia la nada, y contemplo las olas del mar rompiendo en la arena, diviso el horizonte, diviso en la oscuridad el rumbo infinito de las estrellas, y me pregunto, ¿cual de todas será mi estrella?, cual de todas será capaz de elevarme hacia el infinito, cual de todas me hará brillar y me mostrará el camino, cual de todas me tomará en su regazo y me hará sentir como un niño, cual de todas esperará a que yo la encuentre, cual de todas me dirá aquí estoy amor mío. Pues cuando nos encontramos tristes y solos, perdidos en el olvido, cuando necesitamos de ese cobijo, de ese calor, de ese amor, de esa estrella que nos dará cariño, entonces no perdamos la fe de encontrarla, porque esa estrella estará ahí siempre esperándonos al final del camino.


EL AMOR Y LA ILUSIÓN
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Las ilusiones son como nuestros ángeles de la guarda, que se aparecen en los momentos en que nuestro corazón necesita de un apoyo, se nos acercan y nos hacen creer que todo esta bien, que todo es posible, que todo lo que una vez deseamos lo podemos tener, nos hacen creer tantas cosas que finalmente perdemos la noción de lo que es real, pero cuando queremos disfrutar de todas esas cosas maravillosas, entonces despertamos porque encontramos nada, y toda esa nube creada por nuestras ilusiones que nos hizo volar alguna vez, se desaparece y nos hace caer en los abismos de la soledad, solo nos deja un vago recuerdo y una nostalgia mucho más profunda de la que sentimos antes de caer en sus brazos, nos deprimimos, nos recostamos sobre algo y empezamos a meditar y a preguntarnos una y otra vez ¿qué hicimos mal?, pero no encontramos una respuesta, entonces decimos ¿qué hacemos?, y pensamos y pensamos pero no lo sabemos, y nos encontramos completamente confundidos y deprimidos, ya que necesitamos ayuda urgentemente, porque nuestros corazones se encuentran tan vacíos que ya no quieren seguir latiendo, porque la soledad cada vez es más intensa y maligna como un cáncer que nos consume poco a poco, es entonces que deseamos que el amor se aparezca y toque nuestras puertas, pues es nuestra única esperanza para poder seguir viviendo, ¿y si ese amor nunca llega?, pues sí legará, si tenemos fe en él, llegará si no perdemos la esperanza y luchamos para conseguirlo, pero ¿cómo si no sabemos donde está?, pues está muy cerca quizá más de lo que nos imaginamos, el problema es que no podemos verlo porque las cosas llegan en su debido momento, porque todo debe caer por su propio peso, porque fue por amor que se nos creó, fue por amor que la felicidad alguna vez tocó nuestro corazón, y es por amor que debemos enfrentar al dolor. Así que ponte de pie, borra la tristeza de tu rostro, sigue adelante, no te des por vencido, aún hay mucho por recorrer, aún hay mucho que decir, que sentir, que vivir, que descubrir. La vida es una prueba, es como un examen de aptitud, si sabemos qué hacer, sino perdemos la cordura, si nuestro corazón no guarda ningún secreto, ningún mal que lo consuma, si nuestro corazón no está enfermo y ve todo con buenos ojos y lo escuchamos y actuamos debidamente, entonces no hay por qué temer, ni por qué entristecerse, pues actuamos correctamente, y eso es lo que importa, actuamos con el corazón, y todo eso, todo ese sufrimiento, toda esa nostalgia que alguna vez sentimos, será recompensado cuando al final de nuestros días veamos la gran obra de amor que hicimos, el gran ejemplo de amor que dejamos, ver al amor reflejado en los ojos de los que más queremos, ver que al final valió la pena todo ese sacrificio, es entonces que sentiremos la felicidad suprema en nuestro corazón, el cual decidirá descansar, para luego esperar a que el buen Señor nos lleve a aquel lugar en donde el más increíble sueño pueda ser verdad...